Las relaciones desde tu esencia

Las relaciones desde tu esencia

Detente, aquieta por un momento a tu mente. Respira y siente la Fuente dentro de ti misma. No necesitas que el Otro respire por ti, tú puedes hacerlo por ti sola, llénate de ti, de tu propia fuerza vital y, entonces, desde allí, compartirás relaciones más sanas y más libres. Y si tocas el dolor es porque te saliste de tu centro y esperaste algo del Otro. Cuando eres plena porque te das a ti misma, es un gran regalo recibir del Otro y te asombrarás ante lo inesperado; por el contrario, cuando esperas que el Otro te de desde la “necesidad adictiva” te pierdes. Recuerda tú eres tu propia Fuente, bebe de tu agua y eleva tu energía. Ves entonces cuán importante es llenarte de ti, es el primer paso hacia sentirte completa. Y desde allí saldrás a compartir de ti, no para recibir algo a cambio sino porque el solo hecho de dar es un privilegio. Toma de la Fuente divina que mora en ti misma y recibe como regalo extra lo que el externo te ofrezca, sin expectativas, porque finalmente, como es adentro es afuera.

Todos llevamos esta Fuente dadora dentro de nosotros mismos, si buscas afuera de ti te puedes perder pues todo está en constante cambio. No obstante, sabe que la encontrarás dentro y desde allí sostente. Escucha la voz de tu consciencia que te ha acompañado en toda tu existencia, es el maestro dentro de ti y te lo seguiremos repitiendo hasta que lo creas. Aquí está tu esencia, vive en ti y, día a día, te muestra el camino, solo detente a escucharle.

Respira, aquiétate y déjate guiar para sanar tus heridas e iniciar un nuevo camino. Siente a la madre y al padre que llevas dentro, siente a Dios en ti como la Fuente que alimenta la vida, si sed tienes toma de allí el agua viva que te sacie, bebe la luz para alumbrar la oscuridad en la que a veces te encuentras y genera la claridad para tu pensamiento. Siente tu esencia, tu creador, a quien le rezas todos los días. Sí, aquí está hoy en ti. Y cuando le sientas en tu interno es entonces que lo verás en todo aquel que camina fuera de ti, recuerda que solo es un juego de espejismos. Qué aburrida sería la vida si solo existieras tú. Sal al mundo y mira la esencia divina en diferentes rostros, diferentes cuerpos; mas para lograrlo, tendrás primero que sentirlo dentro. Respira el amor, la luz, la paz de sentirte satisfecha, llénate de ti, estira tu espalda y así sal plena al externo. Verás qué divertido pues en esa plenitud que vives dentro, en el externo la reflejarás.

Y en esta consciencia, a la cual has despertado, las relaciones serán una danza, danza del ser Dios en ti y en el Otro. Estas son la relaciones desde la esencia, las que van más allá de las carencias; ésta es la nueva propuesta. Así, finalmente, después de tocar y acariciar cada una de tus heridas, asimilándolas como parte de tu experiencia, tienes ya la opción de relacionarte de una forma diferente y desde ti. Estas son las relaciones de la nueva era, desde una nueva consciencia. Ser pionera no es fácil pero alguien tiene que sembrar las nuevas semillas en esta Tierra y te invitamos a dar el primer paso hacia lo desconocido. ¿Te atreverás o será más fuerte tu pasado y la zona de confort en la cual hasta hoy has vivido?

Ves entonces que el sufrimiento ha tenido su razón de ser, pues era necesario tocar el dolor para así tocar el opuesto que es el placer. Sí, todo está incluido si te atreves a sentir. Desde la humildad amarás y la maya se caerá y será una relación real. Respira… Has llegado, sigues viva, ninguna relación te ha matado aunque morir has sentido. Estás con vida y tu corazón sigue latiendo. Genera y crea algo diferente a lo antes vivido, lo único que te aseguramos es que serás más feliz y más plena, serán relaciones entre Dioses en esta Tierra y así nacerán más Dioses y la vibración en la Tierra se elevará.

Al relacionarte contigo misma desde la plenitud de tu esencia, creas nuevas formas de vincularte con los demás y con tu planeta, entonces por añadidura, cuidarás la Tierra, tu casa. Todo empieza por el amor a ti misma, sé feliz ahora que ya estás consciente de que la vida es un regalo. ¡Bienvenidos Adán y Eva al Paraíso!

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