La liberación emocional

La liberación emocional

Siéntate en un sillón reclinando la espalda hacia atrás en un ángulo de 45 grados para liberar el abdomen bajo y que puedas respirar con facilidad. Respira varias veces profundamente y coloca las manos sobre tu vientre bajo, siente cómo se mueve cuando inhalas y cuando exhalas. Si no hay movimiento quiere decir que tu respiración se desvía a la parte del abdomen alto y del pecho.

Siente la forma de tu vientre, ¿es abultado o es compacto y plano? Aquí, en esta área de tu cuerpo es el espacio en donde se albergan las emociones como el enojo y la tristeza. Así que si tiendes a deprimirte es que has guardado aquí las emociones y ahora es el momento de soltarlas con cada exhalación. Para contactar con ellas, además de respirar, te invitamos a patear el suelo alternando los pies y golpeando el sillón lateralmente con los brazos, mientras abres la boca y vocalizas un sonido. Permítete “hacer un berrinche” y sacar todo lo que se congeló y paralizó allí en tu cuerpo, déjate sentir y expresar el enojo. ¡Aaaaaaa! Continúa respirando y libéralo con golpes suaves y vocalizaciones, no gritos. Hazlo hasta que te sientas más tranquila.

Sigue respirando y ahora permítete contactar con la tristeza de que las cosas no salieron como esperabas, o de que alguien se fue y te abandonó. Deja salir el llanto a través de las memorias de recuerdos dolorosos en tu vida. Está bien expresar tu tristeza para que no se guarde dentro de tu cuerpo. Respira, estamos contigo y te acompañamos en tu dolor.

Y ahora, vuelve a sentir tu abdomen bajo y te darás cuenta de que ya se siente más el movimiento de tu respiración. Continúa inflando y desinflando el abdomen.

Siente ahora cómo fluye la respiración en tu vientre bajo y, con ella, las emociones. Fue necesario disolverlas para darle espacio a nuevas creaciones y, a la alegría, que es aquí donde también se alberga, junto con la risa y la capacidad de gozo. Así es que, aunque parezcas loquita, finge reírte a carcajadas y siente cómo tu abdomen vibra y cómo se abre la respiración al hacerlo.

Ahora ya sabes entrar en la dualidad de las emociones; será necesario respirar en tu abdomen bajo y dejarlas fluir: el llanto, la rabia, el enojo, el resentimiento, la tristeza, porque si las acumulas de nuevo te deprimirás y te perderás de vivir en la intensidad emocional que le da el sabor a la vida.

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