Expresa tu Canto

Expresa tu Canto

En este momento te invitamos a que te sientes cómodamente acompañado de una música con mantras o canto suave que toque tu corazón profundamente para que tu garganta se abra como un girasol y, desde aquí, expreses lo que por tanto tiempo has callado y te has guardado dentro de ti para liberarlo, dejarlo salir, explotar y estallar con tu voz.

Relaja todo tu cuerpo y siente cómo tu mandíbula inferior desciende para abrir suavemente tu boca, tus hombros caen hacia abajo y así todo tu cuerpo se rinde a la Tierra, a quien pertenece y a quien regresará algún día mientras tu espíritu volará por los cielos y se fundirá con el Todo.

Ahora comienza a girar tu pelvis suavemente hasta que se acomode en la silla y cuando sea necesario sigue rotándola con movimientos minúsculos para continuar conectando con tu base en la Tierra, mientras, tus pies están sueltos, relajadamente, con las plantas apoyadas en el suelo. Con movimientos suaves empieza a ajustar tu columna de una forma fluida hasta que quede recta, para evitar la rigidez y, por momentos, la balancees con suavidad al ritmo de tu respiración.

Sumérgete a sentir la inhalación a la vez que se expande tu cuerpo y, en la exhalación, se contrae al salir el aire de tus pulmones. Tu mandíbula cae hacia abajo, tu lengua está relajada hacia el piso de la boca y respiras por tus fosas nasales.

Siente cómo la respiración fluye por todo tu cuerpo desde el abdomen bajo, alto y se expande cuando llega al pecho para luego volver a contraerse al salir el aire. Entrégate a este ciclo como un oleaje en tu cuerpo. Rinde tu personalidad y deja que la máscara y las defensas que has sostenido por tanto tiempo en tu cuerpo, se desvanezcan con el aliento.

Entrega la mente al corazón y dile “mi mente no conoce solo interpreta, haz con ella tu voluntad, tú que las has creado y conoces la razón de su existencia.” (J.LV)

Siente cómo el cuello es la unión entre la cabeza y el pecho, es por un lado la razón y por el otro el amor para, por fin, terminar la separación y declararlos en eterna unión. En la inhalación dirige tu hombros hacia arriba mientras el aire sube por tu garganta y al exhalar, desciendes los hombros mientras el aire baja hacia el tórax. Estás unificando tu mente con tu corazón para que, a partir de esta fusión, surja tu expresión.

Abre tu boca y deja, sin esfuerzo alguno, salir el sonido Aaaaaaaaaaaaaaaaa. Siente cómo resuena en tu interior, cómo vibra tu garganta y tu pecho. Inhala profundo y al exhalar: Aaaaaaaaaaaaa. Lleva las manos a tu cuerpo para sentir la vibración del sonido Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Y al ir saliendo el sonido vas entregando tu tensión hacia la Tierra mientras tu cuerpo se relaja… Aaaaaaaaaaaaa.

Abre todo el tu aparato fonoarticulatorio, haz muecas con tu cara, gira suavemente tu cuello, para abrir… abrir… ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! siente cómo este sonido hace vibrar todo tu cuerpo cuando se expande, como cuando lanzas una piedra en el agua. Dirige ese sonido con tu atención a cualquier parte del cuerpo que sientas dolor físico o emocional, y visualiza cómo el sonido disuelve los bloqueos. Así llevándolos a los órganos para despertarlos con tu canto. Emite y siente cómo resuenan las diferentes vocales en tu cuerpo, donde vibran…

Eeeeeeeeeeeee………….Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii……………….Oooooooooooooo……….. Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.

Si esto causa una ligera tos es buen síntoma porque se está abriendo tu voz.

Ahora combina el sonido de las vocales haciendo tu propio canto en las diferentes notas.

Haz el sonido resonar con toda tu columna produciendo una vibración en todo tu esqueleto.

Para que el sonido se expanda por dentro. Aaaaaaaaa………ooooooooo………uuuuuuuuu………iiiiiiiii………eeeeeeeee… …….

Ahora se expande el sonido hacia arriba, hacia tu cabeza. Lleva tu atención a tu cerebro e imagina cómo el sonido se mueve por diferentes partes rebotando como una pelota dentro. En la parte frontal, posterior y a los lados. Imagina el cerebro cómo vibra haciendo conexiones neuronales: Mmmmmmmmmmmmmmm, mmmmmmmmmm.

El sonido es vibración pura, síguelo emitiendo y siente cómo todo tu cuerpo se llena de él.

Mueve tu columna y tu cuerpo suavemente y, por último, abrázate con ternura meciéndote lentamente hacia adelante y hacia atrás. Arrúllate… y deja salir el canto, el llanto… y expresa tu vulnerabilidad.

Ámate a ti mismo, imagina a tu madre en tus espaldas abrazándote y tú te empiezas a hacer pequeño hasta que de pronto estás en su vientre. Continúa respirando y entrégate al vaivén de tu respiración hasta que te relajes por completo en un descanso profundo.

Hoy es un nuevo día, empiezas a despertar activando tu respiración y empieza a hacer sonidos jugando con las diferentes vocales, los diferentes tonos… agudos… graves.

El sonido invita a tu cuerpo a moverse, a estirarse, inicia el canto. Danza… eres libre… mueve tus manos y empieza a sentir cómo por ellas fluye la energía que surge del movimiento y de la vibración del canto.

Ahora lleva tus manos a acariciar y masajearte y detenlas en una parte de tu cuerpo donde sientas dolor mientras emites el sonido que te haga resonar… mmmmmmmmmm… El agua contenida en tu cuerpo es un maravilloso conductor de la energía y la vibración del sonido… Aaaaaaaaaaaaaaaa. Lleva tus manos a cada oreja las cuales cubrirás alternadamente para escuchar el sonido viajar de un lado al otro y así equilibrar tus hemisferios cerebrales, tu hemisferio izquierdo que es el lado racional y, el derecho, que es el emocional. Cubre ambos oídos mientras emites el sonido y lo escuchas por dentro.

Relaja tu manos y el sonido para regresar a sentir la inspiración y la espiración, date cuenta como ahora tu respiración es más profunda, sobre todo, en la parte del pecho. Haz abierto tu corazón sin darte cuenta, tu voz ahora resuena desde tu interior.

Te invitamos a que lleves tu canto a la vida diaria; canta para ti… cuando estés triste… cuando estés alegre… para entrar a meditación… Canta… canta… canta… Juega con tu voz como lo hacen los niños al descubrir que tienen la capacidad de emitir el sonido, y sorpréndete de cómo el sonido te ayuda a sentir las emociones, a sanar tu alma, a aquietar tu mente y a entrar en un oasis de la paz.

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