El placer de sentir

El Placer de sentir

Te invitamos a que pongas tu música favorita y te pongas a bailar. Sí, a mover, sobre todo la cadera, libérala de las represiones y del “qué dirán”, es exquisito ser sensual. Empieza a moverla en círculos como con el aro de hula-hula, de adelante hacia atrás. Descubre tus movimientos y, mientras lo haces, dibuja en tu rostro una sonrisa. Sí, ábrete a ser divertida y a jugar diluyendo la rigidez de tu cuerpo.

Empieza a unir la respiración al movimiento y vas a sentir cómo ambos son herramientas muy poderosas para activar el placer. Continúa abriendo y moviéndote; abre tus brazos, expándelos y déjalos danzar acariciando el aire con suavidad. Baila, expresándote en todo tu erotismo, fundiendo tu movimiento con el espacio exterior. Encuentra el ritmo con tu respiración y muévete cada vez más despacio. Disfruta el baile sensual enfrente del espejo seduciéndote a ti misma. Ahora, así como delicadamente palpas el aire, hazlo con tu cuerpo, acarícialo con gran amor y ternura de una forma suave, lenta y consciente. Mírate a los ojos y respirando percibe tu presencia. Enciende tu pasión y haz el amor contigo misma.

Esto es Tantra, el acto de sumergirte en tus sensaciones corporales y experimentar la vibración de la Totalidad. Entonces es posible tocar el éxtasis al sentir a Dios en tu propio cuerpo y, al compartirlo, así también sentirlo en el otro.

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