La pirámide

La pirámide

Siéntate y visualiza una pirámide que su base empiece justo en la base de tu pelvis e imagina que la punta de la pirámide llega hasta unos centímetros por arriba de tu coronilla. Ahora, mírate dentro, en el centro de la pirámide y, llena este espacio imaginario con tu respiración.

Visualiza cómo esta pirámide gira con el soplo de tu aliento así como lo hace un rehilete con el viento. Gira a tu alrededor, en dirección contraria de las manecillas del reloj, es decir, de derecha a izquierda, mientras tú permaneces en el centro, siendo tú, el eje que la sostiene.

Mira, siente que al girar, se genera un torbellino de color violeta alrededor de tu cuerpo y sabe que, con cada giro, todo se purifica en ti. Es igual a la sangre que circula en tus venas ya que ésta va recogiendo las impurezas de tu organismo. De la misma manera, el torbellino violeta purifica todo aquello que te causa malestar.

Continúa respirando y haz una pausa cuando te sientas más tranquilo para que esta vez reanudes los giros con la pirámide pero ahora hacia el otro lado: de izquierda a derecha o a favor de las manecillas del reloj para abrir cada célula de tu organismo emocional, mental y físico y elevar tu vibración con cada respiración. Y tú, mientras permaneces en el centro de la pirámide, sigue acomodando tu columna vertebral; revisa que ésta sea flexible, como un bambú, sintiendo el estiramiento de ambos polos: el superior de la coronilla al cielo y el inferior del perineo, un cordón que cae, como un péndulo o ancla y se sumerge en la Tierra. Gradualmente, visualiza cómo el torbellino de color violeta se acerca más y más a tu cuerpo hasta que gire alrededor de tu columna vertebral, mientras tú, con suavidad, la ajustas con movimientos sutiles.

Siente cómo penetra en tu columna hasta que se transforma en el eje mismo que te sostiene. Es un eje que recorre desde el coxis subiendo por las lumbares, dorsales, cervicales y termina en la base del cráneo.

Ahora, imagina que se funde con la médula espinal que es el cordón vital de donde surge la vida. Concéntrate en la médula ya que es el lugar desde donde se generan las células y la glía. Y, desde allí, siente, visualiza, imagina el remolino de energía color violeta que purifica y transforma las células madres de tu organismo. Dirige allí tu atención mientras respiras.

Ahora siente cómo este torbellino se derrama como cascada por tu coronilla y, de ella, se desborda en una fuente de luz violeta que baña tu cuerpo por fuera. Disfruta esta sensación.

Regresa a visualizar la forma piramidal a tu alrededor. Ya la sembraste en tu campo electromagnético y cada vez, a partir de este momento, cuando quieras transmutar algún malestar o incomodidad, solo sumérgete allí adentro, es tu Templo de sanación, la atención es la puerta y la respiración es la llave. Entra siempre que así lo requieras.

Muévete con libertad, danza en la vida, mas siempre hazlo desde la consciencia de estar en tu centro, en tu eje, en ti mismo; porque desde allí todo experimentarás, te deleitarás, mas no te quedarás pegado a una experiencia en
el externo. Siempre regresarás y te mantendrás en ti mismo.

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